Dios mío, lléname de fortaleza para escribir lo que mi conciencia desea.
El que quiere estar ciego, sordo y mudo, simplemente no da un paso, no mirará el futuro y no escuchará jamás los gritos de la felicidad.
Por muy pequeño que sea el lugar, nada como la felicidad que se hace más profunda e intensa.
Hasta en las pequeñas historias se viven momentos inmensamente mágicos.
Gracias Bendigo el bien. HR
